BLW y alergias

BLW son las siglas de» Baby led weaning» , la forma de introducir los alimentos en la fase de alimentación complementaria de los bebés. Seguidamente se explicará en que consiste esta técnica, porque es beneficiosa y por último, la relación con la aparición de alergias alimentarias.
El BLW significa alimentación dirigida o autorregulada. Consiste en ofrecer trozos de alimentos blandos para que los pueda masticar. Serán del tamaño de un dedo aproximadamente para que el bebé los pueda coger y llevar a la boca, y cuando se sienta preparado, tragarlos. Se ofrecerá por ejemplo, plátano, calabacín hervido, boniato asado, brócoli hervido, lentejas chafadas, tiras de pollo y de pescado.
Esta nueva tendencia permite al bebé más oportunidades de explorar de forma autónoma. Ello posibilita la autorregulación, es decir, comer la cantidad que les apetezca en cada momento. De esta forma, se desarrollarán hábitos saludables, ya que estaremos respetando su sensación de saciedad. Otra ventaja, dado que está comiendo alimentos naturales, es la educación del paladar ya que se acostumbrará a los sabores reales de los alimentos. Y lo que más convence a los padres, es que supone un ahorro de tiempo y energía, ya que podrán ofrecer parte de lo que cocinan para ellos mismos. Eso sí, al bebé se le ofrecerán las elaboraciones sin sal añadida.
Dadas las múltiples ventajas, muchos padres deciden escoger esta técnica para introducir la alimentación complementaria. Eso sí, surge la siguiente duda: ¿Qué pasa con los alérgenos? Ahora sabemos que, no por introducirlos antes, serán más propensos a desarrollar alergia. Siempre se deberá consultar al pediatra, porque si hay algún progenitor con alergias, este profesional sanitario podría prescribir evitar dicho alimento. Si no es así, se seguirá el siguiente procedimiento:
Cuando se trate de introducir un alimento que podría causar alergia (pescado, huevo, cereales con gluten, frutos de cáscara…), se ofrecerá el alimento durante 3 o 4 días seguidos. Entonces, pueden darse 3 situaciones:
- Pasados estos días, el bebé no muestra signos de alergia. En este caso, el alimento se da por bueno y ya se puede incluir en la dieta habitual.
- Después de alguna toma, se observan rojeces en la piel del bebé. El alimento en cuestión se descartará durante una temporada y después se volverá a introducir. Estos síntomas no implican alergia al alimento, podría deberse a otra circunstancia.
- El bebé desarrolla síntomas típicos de alergia: dificultad para respirar, hinchazón de boca, labios, ojos… esta situación se debe comunicar inmediatamente con el pediatra porque podría llegar a la anafilaxia. Lo más probable, es que indique alergia y el alimento en cuestión se descartará de la alimentación del bebé.
En conclusión, a partir del sexto mes de vida, se podrá incorporar la alimentación complementaria. De hecho, cuanto más retrasemos la introducción de alimentos probablemente alergénicos, aumentarán las probabilidades de aparición de alergia.