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Sulfitos y carne procesada

El azufre y los sulfitos forman parte de los 14 alérgenos más frecuentes. Se trata de un conjunto de compuestos que incluyen azufre y los podemos encontrar de forma natural en algunos alimentos (ajo, cebolla, puerro, brócoli, coliflor, pescado, carne, lácteos…). Además, la industria alimentaria recurre a ellos para:

  • Prevenir la oxidación de las grasas y aceites.
  • Mantener el color original de los alimentos
  • Evitar el crecimiento de bacterias, mohos y levaduras.

De esta forma, se consiguen alimentos más seguros. Pero solo si pensamos en la parte microbiológica. Ya que, si nos referimos a los alérgenos, deberemos revisar el etiquetado nutricional para detectar las palabras “dióxido de azufre”, “sulfitos” o aditivos de entre el E-220 y el E-228 y evitar dicho ingrediente.

No supone ningún riesgo la carne fresca, ya que desde la Unión Europea se prohíbe que incluya sulfitos. Y es que los sulfitos descomponen la vitamina B1 (tiamina) presente en la carne, entonces evitando su uso, conseguimos mantener un producto más nutritivo.

Solamente se puede añadir este aditivo en los derivados cárnicos específicos como la “burguer meat” (hamburguesa), las “salchichas de desayuno” o “Breakfast sausages”, la longaniza y butifarra fresca.

Las cantidades están reguladas, se permiten 450mg de sulfitos por cada kilo de carne. Y los productos a los que se añade, siempre deberán anunciar que incluyen “sulfitos” en el etiquetado nutricional.

Aunque estas cantidades de sulfitos permitidos nos pudieran parecer pequeñas, en el caso de alergia, no debemos dejarnos llevar por la falsa seguridad de que “por un poco no pasa nada”. Si se ha diagnosticado alergia, deben seguirse estrictamente la indicación de evitar el alérgeno. Y es que no se es un poco o muy alérgico, el diagnóstico da una respuesta dicotómica, o sí, o no. Y en el caso de que una persona alérgica tomara accidentalmente este compuesto, podría desarrollar síntomas como dermatitis, dolor de cabeza, urticarias, irritación del tracto gastrointestinal y en los casos más graves, schock anafiláctico.