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Alergia proteína LTP

¿Qué es?

La alergia a la proteína LTP es una reacción exagerada del sistema inmunitario al reconocer a la proteína LTP como un agente extraño y peligroso en el organismo.

Las alergias aparecen de un día para otro. Es frecuente que la persona tome un alimento en su dieta de forma habitual y de forma repentina, tras la toma de un cierto alimento, aparezcan rojeces, picores, dificultad por respirar y otros síntomas típicos de alergia.

La primera fase es la de sensibilización. Es en la que el sistema inmunitario reconoce un compuesto, generalmente una proteína, como la LTP y al reconocerla como extraña y peligrosa, pone en marcha su mecanismo de defensa. Para ello, crea anticuerpos encargados de detectar dicha proteína en ocasiones posteriores.

En la siguiente toma del alimento que incluya la proteína LTP, los anticuerpos se unirán a los antígenos (proteína LTP) y desencadenarán una serie de reacciones con el objetivo de eliminar este compuesto del organismo. Es pues una reacción exagerada y desmesurada, ya que en situaciones normales, esta proteína no es motivo de advertencia.

Los síntomas que se detallan a continuación son las manifestaciones que provoca el organismo en los casos de alergia.

Seguidamente, encontrará también una breve explicación sobre los test de diagnóstico y el tratamiento nutricional que se requiere.

Sintomatología

Las molestias suelen aparecer alrededor de una hora después de la ingesta, pudiendo darse inmediatamente después de la toma o hasta 4 horas después. Los síntomas que desencadena la alergia son los siguientes:

  • En la zona orofaríngea, prurito (rojeces), ronquera, ardor, parestesias (hormigueo), hinchazón de lengua, paladar y la mucosa de la boca y faringe, picor oral u orofaríngeo tras la ingesta.
  • Náuseas, vómitos, dolor abdominal y/o diarrea.
  • Ronchas y urticaria en la piel.
  • Rinitis, conjuntivitis y asma, afectando así al tracto respiratorio.
  • Según la reacción del sistema inmunitario de cada persona, podría llegar a generar edema de la glotis. Es decir, una inflamación abrupta de la mucosa de la laringe que dificulta la respiración normal de la persona. Además, la histamina contribuye a reducir la presión arterial del organismo, pudiendo comprometer la vida del individuo. Es lo que se denomina anafilaxia. Igual que en otras alergias, llegados a este punto es necesaria la intervención de la adrenalina pera revertir la situación.

Hay que tener en cuenta que existen diferentes factores ajenos a la alimentación que promueven que se desencadene la alergia, como son:

  • Ejercicio
  • Toma de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos)
  • Alcohol y otras drogas (marihuana, hachís).
  • Situaciones hormonales (embarazo o menstruación)
  • También el estrés y el cansancio podrían actuar como cofactores

Estas situaciones aceleran la absorción de los nutrientes en el intestino, es por ello que se piensa que pueden favorecer la aparición de los síntomas.

El diagnóstico

Alergología es la especialidad médica encargada de diagnosticar las alergias. En el primer contacto con el médico permitirá hacer una revisión de la historia clínica. Según los síntomas referidos, se decidirá que prueba es la más conveniente.

En este caso, como en muchas otras alergias, se suele recurrir al prick-test. Consiste en una prueba cutánea en la que se aplica una gota del extracto alergénico sospechoso y se comprueba la reacción de la persona.

También es común realizar pruebas serológicas. Estas son analíticas de sangre para valorar la IgE específica para la proteína LTP. Recordemos que, las inmunoglobulinas E son las moléculas especiales creadas por el sistema inmunitario, encargadas de reconocer al antígeno (alimento alérgeno) para desencadenar después, las reacciones en cadena que intentarán eliminar el compuesto reconocido como extraño. El inconveniente de esta prueba es que puede detectar como alérgeno las LTPs de los pólenes, dando como resultados falsos positivos.

Además de estas dos técnicas, el profesional de la salud puede proponer la prueba de exposición. En esta se administra el alérgeno sospechoso en cantidades y en un entorno controlado. De esta forma, reducimos el error que puede dar la técnica anterior en detectar falsos positivos.

Por último, se dispone de una técnica de detección conocida como microarrays. Esta solo requiere de 50 microlitros de sangre y es capaz de analizar moléculas específicas, pudiendo así diferenciar diversos alérgenos.

El tratamiento

El tratamiento de las alergias es evitar el alérgeno. Con la ayuda del alergólogo, podrá esclarecer qué alimentos son los desencadenantes de la alergia. De esta forma, podrá diseñar su dieta según el grado de tolerancia. Cabe la posibilidad de que los alimentos de origen vegetal le sienten mejor o peor según si están pelados, lavados o se presenten en almíbar. Recordemos que la proteína LTP es resistente a la digestión y al calor (cocinado), por tanto, la ingesta de mermeladas, almíbar, zumos, cerveza y vinos, podrá desencadenar la sintomatología. Si se diera una exposición accidental, hay que tratar los síntomas con el tratamiento farmacológico más adecuado, como antihistamínicos, corticoides y/o adrenalina.

Recordemos que la proteína LTP es resistente a la digestión y al calor (cocinado), por tanto, la ingesta de mermeladas, almíbar, zumos, cerveza y vinos, podrá desencadenar la sintomatología. Si se diera una exposición accidental, hay que tratar los síntomas con el tratamiento farmacológico más adecuado, como antihistamínicos, corticoides y/o adrenalina.

Cada paciente deberá seguir una dieta concreta según su perfil de sensibilización. De forma general, puede considerar esta lista donde aparecen los alimentos que, con mayor frecuencia, provocan la sintomatología:

Frutas: las de tipo rosáceas (contienen LTP tipo Prup3), melocotón, cereza, paraguayo, albaricoque, manzana, ciruela, pera, fresa. Además, el limón, la uva, naranja, mandarina, plátano, kiwi, frambuesa, granada y mora.

Hortalizas: tomate, lechuga, zanahoria, col, coliflor, brócoli, repollo, espárrago, apio, nabo y perejil.

Cereales: maíz, trigo, cebada…

Frutos secos: almendra, avellana, pipas de girasol y nuez.

Legumbres: lentejas, alubias, cacahuete, habas y soja.

Semillas y especias: mostaza, lino, azafrán e hinojo.

Si tiene dudas, consulte con su dietista-nutricionista para que le asesore en el diseño de un menú saludable y seguro para usted.

Además de la alimentación, existen otras fuentes vegetales cómo el látex, que puede confundir el sistema inmunitario y desencadenar sintomatología en las personas sensibilizadas a esta proteína.

La presencia de polen de malezas (artemisa, parietaria y ambrosia) o de árboles (olivo y plátano de sombra) favorecen el desarrollo de la reacción alérgica.

Además de la parte alimentaria, se dispone de una vacuna que se subministra diariamente de forma sublingual y permite reducir y controlar la aparición de reacciones adversas. Este tratamiento consiste en subministrar unas gotas diarias bajo la lengua que después se escupen.

El efecto se consigue después de administrarla durante al menos 3 años. Aunque, los beneficios ya se pueden ver a los 3 meses, cuando se considera seguro comenzar con administraciones controladas de alimentos que incluyen la proteína LTP.

Naturalmente, deberá preguntar a su profesional sanitario para que le ofrezca una pauta profesional y segura.