Meriendas terroríficas para la noche de Halloween
Desde los últimos años nuestra fiesta de todos los santos, ha tomado otro matiz adoptando esta tradición extranjera, la fiesta de Halloween. En ella vemos que los niños llaman a la puerta para pedir caramelos y dulces, se disfrazan inspirándose en la temática y decoran las casas con calaveras, brujas y fantasmas. También es cada vez más habitual organizar cenas con amigos o familiares imitando la cultura estadounidense.
El origen de Halloween se remonta a la festividad celta de Samhain, que celebra el final del verano y el inicio del invierno el 31 de octubre. Los celtas creían que en esa noche la barrera entre el mundo de los vivos y de los muertos se desdibujaba y que los espíritus caminaban por la tierra. Para ahuyentarlos, los celtas encendían hogueras y se disfrazaban de animales o criaturas para no ser reconocidos por los espíritus.
Más tarde, la festividad pagana se fusionó con el cristianismo. El Papa Gregorio III trasladó el “Día de Todos los Santos” al 1 de noviembre. Y la noche anterior se convirtió en la víspera de “Todos los Santos” o “All Hallows’ Eve”, de donde proviene el nombre “Halloween”.
En el siglo XIX, los inmigrantes irlandeses llevaron las tradiciones a Estados Unidos. La festividad se adaptó y se volvió más secular y comercial.
Desde los años 70, esta versión estadounidense de Halloween, con disfraces y el “truco o trato» se popularizó en todo el mundo.
Si estás pensando en celebrar esta festividad y quieres preparar algún plato, te dejamos algunas propuestas para que te inspires. Eso sí, serán libres de alérgenos y saludables. Para que podáis disfrutar “sin sustos” de esta merienda.


