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Alergia inducida por el ejercicio

¿Es peligroso hacer deporte si soy alérgico o asmático?

El deporte, en algunas personas, llega a actuar como un cofactor que favorece la aparición de reacciones alérgicas. Pero esto no significa que hacer ejercicio sea peligroso ni que deba evitarse. Lo importante es entender cuándo es posible que ocurra y cómo prevenirlo.

En este post te lo explicamos de forma sencilla y, al final, encontrarás pautas de actuación para evitar episodios de malestar tras la práctica deportiva.

¿Qué es la alergia inducida por el ejercicio?

En algunos casos, el ejercicio físico es capaz de potenciar una reacción alérgica previamente condicionada por la ingesta de un alimento al que la persona está sensibilizada. Un ejemplo frecuente es el trigo.

El ejercicio actúa como un “amplificador”: por sí solo es posible que no provoque síntomas, pero combinado con ese alimento llega a desencadenarlos.

Los síntomas es posible que aparezcan:

  • Durante la práctica deportiva
  • O después del ejercicio
  • Incluso varias horas tras haber ingerido el alimento (hasta 4–6 horas)

En muchos casos leves, los síntomas tienden a desaparecer espontáneamente en 20–40 minutos, aunque no siempre es así.

¿Qué síntomas pueden aparecer?

Las manifestaciones pueden variar en intensidad. Lo más frecuente es:

  • Urticaria (ronchas en la piel)
  • Picor
  • Tos
  • Sibilancias (pitidos al respirar)
  • Sensación de falta de aire
  • Opresión en el pecho

En algunos casos llega a aparecer asma inducida por el ejercicio. Y, aunque es poco frecuente, también llega a producirse anafilaxia. Se estima que aproximadamente un 1% de los episodios de anafilaxia están relacionados con el ejercicio físico.

Factores que pueden aumentar el riesgo

Además del alimento implicado, existen otros factores que pueden favorecer la reacción:

  • Toma de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs)
  • Ingesta de alcohol
  • Menstruación
  • Estrés
  • Falta de descanso
  • Condiciones ambientales extremas

La combinación de varios factores incrementa la probabilidad de que aparezcan síntomas.

¿Y si tengo asma?

La alergia inducida por el ejercicio es más frecuente en personas con asma, especialmente si la enfermedad no está bien controlada. En estos casos, el ejercicio es capaz de desencadenar síntomas respiratorios, pero con un tratamiento adecuado y seguimiento médico, la mayoría de las personas consiguen practicar deporte con normalidad.

¿Es muy frecuente?

Las cifras varían según los estudios, pero se estima que:

  • La broncoconstricción inducida por ejercicio llega a afectar a un 4–20 % de la población general.
  • En personas con asma, la prevalencia puede ascender al 11–50 %.

La anafilaxia inducida por ejercicio es mucho menos frecuente.

Recomendaciones para practicar deporte con seguridad

Para reducir riesgos y hacer ejercicio con tranquilidad:

  • Consulta con un profesional sanitario para un diagnóstico adecuado.
  • Ajusta el tipo e intensidad de la actividad física a tu situación personal.
  • Realiza siempre un buen calentamiento previo.
  • Si tienes asma, sigue el tratamiento pautado por tu alergólogo
  • Evita hacer ejercicio en condiciones extremas (humo, contaminación, frío intenso, calor excesivo)
  • Si tienes alergia alimentaria conocida, evita hacer ejercicio en las horas posteriores a la ingesta del alimento implicado.