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3 trucos, que sí funcionan, para que los niños coman más verduras

Las verduras, junto con las legumbres y el pescado, son de los alimentos que más rechazo generan en la infancia. ¿Los motivos? Su sabor, textura, color… y, muchas veces, sencillamente son “nuevos”.

Un niño puede necesitar probar un alimento hasta 10-12 intentos antes de aceptarlo. Sí, requiere paciencia. Pero funciona.

Además, no pasa nada si no les gusta todo, a los adultos tampoco.

Aquí tienes 3 estrategias clave para ayudarles a comer mejor, incluso cuando hay alergias o intolerancias en casa:

1. Predica con el ejemplo

Como decía Carl Jung: “Los niños hacen lo que ven, no lo que les dicen”.

Si en casa se comen verduras con normalidad, ellos lo considerarán algo natural.

  • Come con ellos.
  • Evita comentarios negativos sobre alimentos
  • Adapta los platos a todos (por ejemplo, sin alérgenos, pero igual de apetecibles) Por ejemplo, si el niño no puede tomar lácteos, toda la familia puede comer una crema de verduras con aceite de oliva o bebida vegetal en lugar de nata.

2. Haz los platos más atractivos (y seguros)

La forma de presentar la comida influye mucho… y también la forma de adaptarla. Aquí tienes unos ejemplos:

  • Judías verdes: Salteadas con ajo y aceite de oliva (sin necesidad de añadir alérgenos).
  • Brócoli o coliflor: Con bechamel sin lactosa o con bebida vegetal (avena, arroz… si son aptas).
  • Mini pizzas de berenjena: Base de berenjena + tomate + toppings seguros (sin queso o con alternativa vegetal).
  • Cremas de verduras: Más suaves y cremosas usando patata, calabacín o legumbres en lugar de nata.

La clave: adaptar sin perder sabor ni atractivo.

3. Involúcralos en la compra y en la cocina

Cuando los niños participan, aumenta su interés por la comida.

  • Puedes preguntarles: ¿Qué verduras conoces?, ¿Cuál te gusta más?, ¿Probamos una nueva hoy?
  • También pueden ayudarte en la cocina: Preparar una ensalada, hacer una crema de verduras o montar brochetas de frutas


En resumen, no se trata de obligar, sino de acompañar. Con paciencia, ejemplo y creatividad, es posible mejorar la relación de los niños con las verduras, incluso cuando hay alergias o intolerancias alimentarias.